Paul y John
me cantan una canción
en la que acentúan demasiado
el principio de cada frase.
Yo aprendí una vez
que el mar no es azul, sino transparente;
y que su color es producto
del reflejo del cielo.
Así,
deja de ser necesario
mirar hacia arriba.
Hoy la calle quiso dejar de ser agua
y miró al cielo en un momento en que ningún motor se lo impidió
por aplastamiento,
y reflejó el cielo,
y se volvió cemento.
Un perro negro apoya su pata de barro
sobre mi pantalón blanco,
ávido de caricias.
Las recibe, se va, dejando su huella.
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domingo, 20 de mayo de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
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Espejito, espejito:
¿Quién es ese, el niño bonito?
El que juega a la ruleta con sus penas
cada noche,
el que no cambia su corteza, a pesar
de los reproches.
-¡que no
quieren
serlo!-
Espejito, demente:
¿Es o no es accidente?
Si cuando miro mis ojos veo los suyos
en los míos,
si con todas sus palabras me sorprendo
y me sonrío.
Espejito mentiroso,
no quisiera que me hables
de finales
Espejito caprichoso,
no menciones más
tus disyuntivas.
Barco a la deriva.
¿Quién es ese, el niño bonito?
El que juega a la ruleta con sus penas
cada noche,
el que no cambia su corteza, a pesar
de los reproches.
-¡que no
quieren
serlo!-
Espejito, demente:
¿Es o no es accidente?
Si cuando miro mis ojos veo los suyos
en los míos,
si con todas sus palabras me sorprendo
y me sonrío.
Espejito mentiroso,
no quisiera que me hables
de finales
Espejito caprichoso,
no menciones más
tus disyuntivas.
Barco a la deriva.
jueves, 22 de marzo de 2012
Volviendo a casa
Vi a una mujer que esperaba,
confié en dos personas
e hice bien.
Tuve calor,
sueño
hambre.
Crucé a alguien
cruzamos palabras
volví a volver.
Me dí cuenta de que
no
puedo
escribir
si no podés.
Y pensé en que a nadie le gusta tanto Sabina.
confié en dos personas
e hice bien.
Tuve calor,
sueño
hambre.
Crucé a alguien
cruzamos palabras
volví a volver.
Me dí cuenta de que
no
puedo
escribir
si no podés.
Y pensé en que a nadie le gusta tanto Sabina.
viernes, 12 de agosto de 2011
Víspera
Hoy los colores del cielo no coinciden
con tus ojos.
O bien, uno de los dos está nublado.
La pseudo-transparencia de las lágrimas es,
probablemente,
la sangre derramada por el rojo del cielo
en tu pequeña patria.
con tus ojos.
O bien, uno de los dos está nublado.
La pseudo-transparencia de las lágrimas es,
probablemente,
la sangre derramada por el rojo del cielo
en tu pequeña patria.
martes, 17 de mayo de 2011
Vasta fragilidad*
Cuestión de ciclos tal vez.
Imperceptible inclinacíon,
leve desliz.
Caos.
Pendiente dibujada en cámara lenta
por el vidrio, la pintura y
los meses que caían.
Caos.
Golpe
estallido
trizas.
¿Será que, al sentir tan completa la obra
al momento de terminarla,
ya no necesito que esté allí?
¿Será que la plenitud interna compensa
el vacío que esta pérdida supone?
¿Será que entregarse por completo a su creación
implicó que ahora las lágrimas no vertidas
sean en realidad las astillas del vidrio?
¿Quién sabe?
La cuestión es que no sobrevino ningún vacío,
ningún llanto
ningún
caos.
*(de cómo vi morir a mi mejor trabajo y no lloré).
Imperceptible inclinacíon,
leve desliz.
Caos.
Pendiente dibujada en cámara lenta
por el vidrio, la pintura y
los meses que caían.
Caos.
Golpe
estallido
trizas.
¿Será que, al sentir tan completa la obra
al momento de terminarla,
ya no necesito que esté allí?
¿Será que la plenitud interna compensa
el vacío que esta pérdida supone?
¿Será que entregarse por completo a su creación
implicó que ahora las lágrimas no vertidas
sean en realidad las astillas del vidrio?
¿Quién sabe?
La cuestión es que no sobrevino ningún vacío,
ningún llanto
ningún
caos.
*(de cómo vi morir a mi mejor trabajo y no lloré).
domingo, 6 de febrero de 2011
Volviendo de
La noche comienza a cubrirlo todo.
El cielo, ya cansado, no se resiste.
Las flores acusan recibo, cerrando sus ahora grises pétalos, tapando su centro, ahogando su néctar.
Las aves acusan recibo, abandonando de a poco los colores de sus plumas en hoyos de la tierra.
Acusa recibo la mariposa blanca, el murciélago insomne y las calladas hojas, sumisas ante el más fuerte viento: la sombra.
La noche despertará, y de nada ni nadie podrá decirse que no es parte de la noche
El cielo, ya cansado, no se resiste.
Las flores acusan recibo, cerrando sus ahora grises pétalos, tapando su centro, ahogando su néctar.
Las aves acusan recibo, abandonando de a poco los colores de sus plumas en hoyos de la tierra.
Acusa recibo la mariposa blanca, el murciélago insomne y las calladas hojas, sumisas ante el más fuerte viento: la sombra.
La noche despertará, y de nada ni nadie podrá decirse que no es parte de la noche
domingo, 21 de noviembre de 2010
Imagen
Eran cinco líneas: en cada una dormía un pez.
Entre cada una de las líneas había un mar con un ojo en cada gota, y en los ojos, las pestañas eran yuyo. Con flores en las puntas.
Los centros de las flores gritando, llamaban a las aves.
Cada ave llevaba en cada una de sus plumas una carta, y cada carta llevaba, en cada uno de sus espacios, una vida.
La muerte no cabía en el pentagrama, hasta que fue lunes.
La armonía culminó en un salto de pasión,
y aunque se sabía que un vientre no puede abrirse dos veces,
la lluvia y el Sol intentaron reencontrarse.
Pero era lunes, y un vientre no puede abrirse dos veces.
Quizás, una carta se mojó. O un ave se quemó. O se quebró una flor, o se desnudó un yuyo o cerraron las ojos o despertaron los peces, o una línea se olvidó.
Lo cierto es que era lunes, quedó un espacio vacío, la muerte entró y murió a todo para siempre.
Entre cada una de las líneas había un mar con un ojo en cada gota, y en los ojos, las pestañas eran yuyo. Con flores en las puntas.
Los centros de las flores gritando, llamaban a las aves.
Cada ave llevaba en cada una de sus plumas una carta, y cada carta llevaba, en cada uno de sus espacios, una vida.
La muerte no cabía en el pentagrama, hasta que fue lunes.
La armonía culminó en un salto de pasión,
y aunque se sabía que un vientre no puede abrirse dos veces,
la lluvia y el Sol intentaron reencontrarse.
Pero era lunes, y un vientre no puede abrirse dos veces.
Quizás, una carta se mojó. O un ave se quemó. O se quebró una flor, o se desnudó un yuyo o cerraron las ojos o despertaron los peces, o una línea se olvidó.
Lo cierto es que era lunes, quedó un espacio vacío, la muerte entró y murió a todo para siempre.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Jueves
Una vez por año, y en bandadas de a dieciocho, las golondrinas migran, cambian de lugar.
Se mudan, sin más que sus compañeras y sus alas, en busca de cielos más cálidos.
Los colibríes nunca dejan de batir las alas, éstas son tan pequeñas que necesitan estar en constante movimiento para poder sostener a su portador.
Al quemar tanta energía, los colibríes no pueden pasar más de diez segundos sin ingerir néctar. Necesitan alimentarse constantemente para poder sostenerse.
Un día, se derritió un glaciar. El agua que lo constituía se evaporó para después precipitar, obstinada en su helada naturaleza, en forma de nieve.
Ese día, las golondrinas habían decidido desviar para probar ese nuevo cielo que habían descubierto.
Una noche, se taló una flor, que no pudo llorar su néctar.
Esa noche, un colibrí había decidido desviar para probar esa nueva flor que había descubierto.
Cuando las golondrinas descubrieron que ese cielo no tenía calor, volaron lo más rápido que pudieron hacia otro que sí lo tuviera. Tardaron un año.
Cuando el colibrí descubrió que esa flor no tenía néctar, voló lo más rápido que pudo hacia otra que sí lo tuviera. Tardó doce segundos.
Para cuando llegaron, las alas ya no se movían.
Contando las de la flor y la del glaciar, veintiún vidas y un millón.
domingo, 24 de octubre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Hay seres mágicos por todo el planeta, por todos lados. No tienden a reconocerse, y se evanescen en otros seres, se funden. Es simbiosis, viven de y para los demás. Los seres mágicos buscan nutrir al resto, y sin querer se nutren ellos de la magia que irradian, en efecto invernadero, los nutridos. Nunca se van a extinguir: viven del tiempo y el tiempo vive de ellos, que no se reconocen; pero casi todos conocemos al menos a un ser mágico. Es que hay seres mágicos por todo el planeta.
domingo, 15 de agosto de 2010
Vivir
Hubo una vez una desolación,
que no tenía sol por no tener qué iluminar.
Hubo después una desesperación
sin esperanza, por no tener quien la espere.
Hubo una tristeza
que lloraba lluvias
Hubo un sueño
sin dueño
Hubo silencio
solo
Pero la vida no iluminó ni esperó y se manifestó
en todo su esplendor incontenible y claro
y fue un derroche una explosión
una avalancha desquiciada
de seres surgiendo
y creciendo
eternos
que no tenía sol por no tener qué iluminar.
Hubo después una desesperación
sin esperanza, por no tener quien la espere.
Hubo una tristeza
que lloraba lluvias
Hubo un sueño
sin dueño
Hubo silencio
solo
Pero la vida no iluminó ni esperó y se manifestó
en todo su esplendor incontenible y claro
y fue un derroche una explosión
una avalancha desquiciada
de seres surgiendo
y creciendo
eternos
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